Conservar el queso en verano: ¿es recomendable congelarlo?

En verano solemos pasar menos tiempo del habitual en casa. Ya sea por tus continuas escapadas de fin de semana a la playa o por tus merecidas vacaciones de 15 días, el estival no es un periodo para disfrutar entre cuatro paredes.

De esta forma, nuestros hábitos cambian y se realizan más comidas en restaurantes o al aire libre. Como resultado (aparte de un verano fantástico entre amigos), los productos alimentarios que adquieres en tus tiendas de confianza, tienen más posibilidades de echarse a perder.

En Quesos Pajarete creemos que es posible ahorrar y disfrutar, a la vez, de comidas fuera y dentro de casa. ¿Por qué renunciar a una cosa cuando puedes tener las dos? El truco está en saber cómo proceder con esos alimentos que, bajo ningún concepto, quieres que pierdan propiedad alguna. Una opción siempre será la congelación.

Conservar el queso en verano: ¿qué quesos pueden congelarse y cómo?

Alrededor de congelar el queso o no existen multitud de opiniones. Hay quienes lo consideran un sacrilegio y hay quienes han encontrado, en el proceso, su salvación.

De forma general, todo dependerá de la cantidad de agua que contenga y de la textura del queso. Por eso, los únicos quesos que nunca deberían ser congelados son los frescos o blandos, ya que perderían completamente su consistencia. En cuanto a los demás, la cosa se complica un poco a la hora de entenderlo; ¡te lo aclaramos!

  • Quesos semicurados. El queso semicurado reúne las características necesarias para ser la mejor opción para congelarse: una proporción de grasa adecuada y una alta capacidad para soportar temperaturas bajo cero. Además, son un poco más blandos que los curados.
  • Quesos curados. Aunque se trate del tipo que mejor resiste en condiciones de temperatura ambiente, puedes congelar tu queso curado. El único problema es que, al descongelar y cortar, hay riesgo de que se despedacen debido a una textura poco flexible.

¡Pero no tan rápido! Antes de abrir el congelador, deberías tener en cuenta ciertas claves que comparten ambos:

  • No te asustes si notas que han perdido algo de sabor, se debe al proceso de congelación y, en algunos casos, es inevitable. Estamos de acuerdo, no hay nada mejor que un alimento fresco. Pero congelarlos es una opción viable y apta para el queso, que respetará la mayoría de sus propiedades.
  • La mejor forma de congelar el queso es partirlo en pequeñas porciones que puedan separarse en paquetes. Envuélvelas en papel de aluminio para protegerlas de la oxidación y, a continuación, colócalas en una bolsa bien cerrada. Como consejo: sustituye frigorífico por congelador la noche antes de consumirlo.

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